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Cómo dejar de ponerte etiquetas dañinas.

😏 ¿Cuando tienes un problema te encallas en él

y lo etiquetas?  

Es un patrón muy común el detectar un problema o crearnos una preocupación y rápidamente ponerle una etiqueta “fustigadora” 
y con esto, aumentar nuestra sensación de 
“no estoy dando la talla, no soy lo suficientemente buena”

Esto que te explico es cuando te encallas en un tema y pensando pensando le pones una etiqueta que en lugar de ayudarte a abordarlo eficazmente te bloquea más, ya que ese nombre que le has dado 
te genera más miedos que el problema real que tienes. 👻 

Sería como un hipocondriaco pero trasladado a otros aspectos de la vida.

Te voy a poner un ejemplo para explicarme mejor y que así puedas identificar si tú también tienes tendencia a etiquetar, de ésta manera, la próxima vez que te pase te acordarás de mí y te reirás de ti misma, además de solucionarlo de cuajo. 😆 

Es el típico caso de una mujer que le da pereza leerle el cuento a su hijo y por eso ya se denomina a ella misma “mala madre”, o la que no le gusta ir arreglada y se denomina a ella misma “poco femenina”, o la que no prepara la cena porque está cansada y entonces se siente 
“mala esposa”, o la que no limpia su casa y se cree que por ese motivo padece el síndrome de Diógenes y ya no tiene remedio.

¿Qué pasa al ponerte la etiqueta fustigadora?

Pues que te lo crees, empiezas a generalizar esa idea en toda tu vida, te apoyas en esa debilidad para hacerte la víctima, te ciclas en pensamientos negativos que te repites a ti misma cada vez que no cumples con esa regla que te has auto impuesto como imprescindible para recibir la denominación de 
“BUENA EN ALGO”.

❤️ Identificar que una manera de actuar tuya no te convence es beneficioso para ti, ya que te permite buscar una solución. 

Sí eres consciente de que te gustaría hacerlo de otra manera es un indicador de que no estás haciendo aquello que crees necesario para sentirte bien contigo misma, pero la manera de solucionar esa acción que no te agrada no pasa por martirizarte mentalmente sino en pensar en 
como le puedes dar la vuelta. 🙃 

Como puedes adaptar la situación, el requerimiento que te impones y lo que tú quieres hacer en realidad, para así encontrar el equilibrio que te haga sentir bien y no menospreciarte a ti misma.

Los pasos que te recomiendo:

1️⃣ Identifica la situación que te genera la sensación de no estar cumpliendo con lo que deberías. 2️⃣ Piensa en cómo te gustaría que fuese y lo visualizas. 3️⃣ Modifica lo que necesites para que te sea más fácil de realizar: quizás la hora (preparar la cena más pronto) o el lugar (leer el cuento en un sitio con más luz para que no te de sueño) o las condiciones (ponerte a limpiar con música de fondo) o la frecuencia (te arreglas los sábados).


😍 De ésta manera ya te puedes quitar esa etiqueta dañina y vivir en equilibrio entre lo que crees que debes hacer y lo que quieres hacer.

Sé que podría parecer lo mismo pero hay una pequeña diferencia al escribirlo y una gran diferencia al pensarlo, ya que aquello que piensas que deberías hacer responde a una creencia social, familiar, de comunidad…y por otro lado está lo que tú quieres hacer, lo que te pide el cuerpo, lo que te apetece…pero tú y yo sabemos que esas creencias forman parte de nuestras vidas y que también rigen tus acciones, que para  vivir en sociedad hay que mantener un orden, reglas…y es aquí donde aparecen los”deberías” que si no cumples te generan esas etiquetas de las que te estoy hablando hoy.

.Y éste es otro gran tema en el que no hay una fórmula mágica de: 
haz tantos debería y tantos quiero al día y estarás en paz. 😆 

Debes encontrar tu equilibrio para asegurar que te escuchas a ti misma y para seguir presente en tu mundo, ya que al fin y al cabo formas parte del él.


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